La grandeza de la montaña en cada copa
El nombre lo dice todo: “Gran Montaña” en latín, un homenaje directo a los Andes. No es un vino que susurra. Habla con la autoridad de la altura, la confianza de las viñas viejas y la ambición de un enólogo que entiende que poder y elegancia no son opuestos, sino aliados.
El enólogo Martín Dicuzzo practica una viticultura de mínima intervención con fermentación espontánea y levaduras nativas. La filosofía es honesta y refrescante: hacer vinos que hablen de un lugar en cada cosecha, año tras año, sin perder la alegría en la búsqueda. No se trata de perseguir puntuaciones ni repetir fórmulas. Se trata de abrazar el desafío de cada vendimia.
El portafolio refleja esta visión. Semillón de viñas viejas de 1890 con notable profundidad. Chardonnay que desafía los estereotipos tropicales con un perfil salino y complejo. Torrontés Skin Contact que revela un lado más cítrico y con textura. Bonjolais, inspirado en Beaujolais, con fruta fresca y vibrante. Y el Malbec Altamira — co-creado con Santiago Garriga — que ofrece fruta roja, violeta y un agarre mineral que invita a otro sorbo.
Magna Montis representa la nueva ola de la vitivinicultura mendocina: vinos elegantes, cuidadosos y precisos que equilibran poder con frescura. Audaz, pero nunca bruto. Grande, pero siempre refinado. Esto es la montaña en una botella.
“Nuestra filosofía es aportar nuestro grano de arena a esta nueva escena de la viticultura Argentina de calidad y foco en el Terroir, creando vinos que resalten las características y matices de diferentes apelaciones por sobre los varietales.
Creemos que la baja intervención enológica contribuye a lograr un carácter puro, que indefectiblemente se refleja en la copa y es hoy lo que capta la atención de los consumidores más exigentes del mundo!”
















